Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa.
Amanecer
amanecer de bocas sedientas
amanecer de silencio
amanecer de ventanas abiertas
de sol por las rendijas
de ilusión en las pestañas
de ti en las sábanas
de mí en tu almohada
amanecer
y cambiar el sueño
por una mirada.
Yo no quiero nombrarnos, instituirnos, establecernos ni equilibrarnos,
nos quiero aleatorios, capaces, dispuestos.
Nos quiero curiosos,
ansiosos de descubrirnos
desmigajarnos,
deshojarnos pétalo a pétalo,
poseernos a mordiscos,
poco a poco a toda velocidad,
entendiendo todo sin tener certeza de nada.
Besemos el aire,
abracemos el sol,
columpiémonos en la luna,
tendámosle una trampa al travieso Júpiter,
respiremos profundo todo el humo que exhalamos.
Olvidemos que el cielo está arriba,
creemos uno con sábanas blancas,
peguemos estrellas fluorescentes en el techo,
vamos a escribir nuestra historia en la pared.
Sincronicemos la mirada
y olvidémonos de existir antes del fin de semana.
Juguemos a que no sabemos qué nos pasa
y dejemos que nos pase.
Si tú me olvidas. #PabloNeruda #Neruda #Poem #poema (Tomada con Instagram)
Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;
hoja del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde a caer volverá;
gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playa buscando va;
luz que en los cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;
eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo, ni adónde
mis pasos me llevarán.
¿Cómo escribir un poema? ¿Cómo escribir la distancia que hoy nos separa?
¿Cómo vivir con un pedazo del corazón tan lejos de mí?
Si los imposibles se pueden, ¿qué eres tú para mí?
Si recordarte me sostiene, cuando vuelvas volaré.
¡Mi vida! nos sobra el tiempo,
Tú siempre regresarás y yo siempre te esperaré.
Hay serenidad en tu lenguaje
bien dispuesto se atiene
a su propio rigor
a su destino evocativo
en la intimidad natural de la página
que abre caminos en la aurora
un lugar que se pierde de vista
crecido hasta alcanzar el presagio.
Esdras Parra.
He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.
Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella…
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba…
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;
Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías…
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño…